AR_07Sant Cugat del VallèsObra nueva
- Programa
- Vivienda unifamiliar pareada, obra nueva
- Sótano: garaje y núcleo vertical
- Planta baja: cocina, comedor y salón en un solo espacio; zonas privadas al norte
- Planta primera: tres dormitorios, principal en suite con vestidor
- Viviendas elevadas +3 m sobre la calle; acceso rodado por el sótano
- Cubierta plana no transitable; piscina compartida
- Primer proyecto del estudio
Dos casas, una sola atmósfera
En el Vallès Occidental, en un entorno urbano que exige intimidad sin renunciar a la amplitud, nace el proyecto embrionario de RAAR. La vivienda juega con la dualidad entre apertura y protección: visuales que atraviesan la casa en sentido longitudinal, opacidad en el transversal. Una casa que respira sin exponerse.
Desde el inicio el proyecto busca el equilibrio entre dualidad y unidad: dos casas pareadas que, leídas desde fuera, se funden en un único volumen. El reto ha sido dibujar límites invisibles, donde cada casa respira por su cuenta sin romper la armonía del conjunto. Solo la piscina actúa como vínculo compartido, un punto de encuentro que une sin imponer. La arquitectura trabaja con la luz y la mirada, filtrando las vistas para preservar la intimidad sin renunciar al calor del sol.
Dos muros centrales, orientados según los puntos cardinales, estructuran el edificio; entre ellos, los núcleos verticales organizan la comunicación entre plantas. Las viviendas se elevan tres metros sobre la calle, separando con claridad los accesos: el coche entra por el garaje, en el sótano, y el acceso peatonal llega directamente a la planta baja, en la cota +3, subiendo por unos escalones que se adaptan al relieve natural del terreno. Sobre esta base, planta baja y primera se despliegan en dos volúmenes paralelos, no simétricos pero en armonía, generando un juego de contrastes y recorridos. La cubierta, plana y no transitable, cierra el conjunto con rotundidad.
El sótano es un refugio funcional: un garaje amplio conectado con las plantas superiores a través del núcleo vertical alojado entre los muros.
La planta baja es el corazón de la casa. Cocina, comedor y salón fluyen en un espacio abierto, mientras que al norte las zonas más privadas dialogan con el entorno, filtrando la luz suave del paisaje.
En la planta superior, el descanso se organiza en tres habitaciones. La principal, en suite y con vestidor, se abre al parque natural. Las otras dos, más contenidas pero igual de generosas, miran al interior de la parcela y preservan su intimidad.


